Por circunstancias tanto geográficas como históricas, la producción de artesanías en el Estado ha sido siempre muy abundante.
Algunas,
como el tallado de piedra y madera, así como la alfarería y la jarciería de henequén, son herederas de una tradición que se remonta a la época prehispánica. Otras, en cambio, como la joyería o el urdido de hamacas, fueron introducidas por los españoles tras la conquista, aunque los artesanos yucatecos les darían, con el tiempo, su expresión acabada, desarrollándolas a su manera personal. |