Lleva
el nombre del más destacado músico sinfonista
yucateco. Desde principios del siglo XX funcionó como
el teatro "principal".
En
1914 también funcionó como cine, se convirtió exclusivamente
en cinema principal y sufrió el deterioro de su
maquinaria e instalaciones. En 1975 fue remozado y reinaugurado
con su nombre actual.

Actualmente
se encuentra equipado con modernos sistemas de iluminación,
aire acondicionado, maquinaria teatral y cafetería.
En su amplio vestíbulo se ofrecen con frecuencia
exposiciones de obras plásticas.
Origenes,
Los orígenes del edificio que actualmente alberga
al teatro Daniel Ayala Pérez se remontan al siglo
XVII.
En
las postrimerías del Porfiriato, en los primeros
años de este siglo, albergó a las compañías
de comedias, revistas y zarzuelas que visitaban la capital
yucateca provenientes de la ciudad de México y
La Habana.
En
febrero de 1920 al recinto se le comenzó a utilizar
indistintamente como cine y teatro, y desde la década
de los cuarentas, sólo como sala cinematográfica,
con el nombre de cine Principal.
Construido
en una casona del siglo XVII, el cine Principal constaba
de vestíbulo, lunetario con palcos laterales de
madera y galería en forma de "U" sobre
los palcos. Así funcionó hasta 1973, cuando
cerró sus puertas.

Meses
después del cierre, el gobernador Carlos Loret
de Mola Mediz mandó remozar el vestíbulo
y la fachada para convertirlo en el Centro Cooperativo
Artesanal del Estado.
En
noviembre de 1975, tras la reconstrucción del
escenario, se le "bautizó" con el nombre
de Daniel Ayala Pérez, desaparecido músico
yucateco que nació en Abalá en 1908.
En
1976, el gobernador Francisco Luna Kan ordenó complementar
el escenario con una parrilla de tramoya y un foso para
50 músicos; también se le dotó de
dos camerinos y 400 butacas.
El
recinto se convirtió en Centro Cultural del Estado
y sede de los grupos artísticos pertenecientes
a la recién creada Dirección de Cultura.
En
1987, durante el interinato de Víctor Cervera
Pacheco, y bajo la responsabilidad del Instituto de Cultura
de Yucatán, se remozó el inmueble y se
le dotó de nuevos servicios e instalaciones.
Desde
entonces se utilizó como foro artístico
y cultural de grupos de danza, teatro y música.
Además, en el vestíbulo se exhibían
muestras pictóricas.
Popularmente
se le conoció como "teatro de batalla",
porque además de presentarse espectáculos
artísticos y culturales bajo los auspicios del
ICY, también lo utilizaban actores nacionales,
grupos independientes, academias particulares e instituciones
educativa.