Para los mayas la Ceiba, era un árbol sagrado que se encontraba en el centro del mundo y del paraíso, bajo cuya sombra descansaban las almas.
Esto nos habla de la ancestral importancia que en Yucatán, una tierra al mismo tiempo tropical y pedregosa, tienen los árboles, cuya sombra sigue proporcionando un resguardo y un respiro ante el generoso sol de la Península.
La diversidad de árboles en el Estado, tanto de madera preciosa como rústica, es muy amplia: el cedro, caoba, tamay,
zapote, entre muchos otros.
Desde la época prehispánica, el tallado de la madera era una actividad bastante extendida entre los mayas, quienes así elaboraban útiles de trabajo, objetos ceremoniales, así como muebles e instrumentos musicales, como el tunkul - tambor hecho de un tronco ahuecado- y el sacatán - tambor que se fabricaba con madera y piel de venado-
En algunos sitios del estado se han conservado a través del tiempo, de diversas formas, tres modalidades del trabajo artesanal en madera: la madera tallada, la madera incrustada y la madera torneada. Se pueden encontrar diversas piezas desde muebles hasta piezas pequeñas, como platos, vasijas, recipientes, tradicionales batidores de chocolate, cajas de muy diversas formas y otros.
Fuente: Mérida artesanal, Segunda edición 2005.
Ayuntamiento de Mérida