La alfarería y cerámica se encuentra entre las actividades artesanales humanas más antiguas. El arte de la alfarería en América se originó en el sur, alrededor de 2700
a.C. y llegó a la península yucateca hacia 1200 a.C. De esa época proceden objetos de diferentes tipos y colores: vasijas, recipientes con formas de animales, copas, figuras con representaciones humanas, etc. Las técnicas de su elaboración eran el modelado directo del barro (una mezcla de agua, barro y arena especial llamada sac-cab o tierra blanca) con los dedos, o el enrollado con tiras de este material superpuestas y moldeadas hasta lograr la forma deseada.
Para la elaboración de las piezas, hoy en día, se sigue empleando una técnica que ha sobrevivido hasta la actualidad: el uso de un torno o k'abal que consiste en una pequeña tabla rectangular sobre la que se coloca el barro, asentada sobre un disco que se controla con los pies, para hacerla girar e ir dándole forma al objeto que se desee crear.
Después de modeladas, las piezas se dejan secar, se pulen y se decoran o colorean antes de introducirse, para su cocción, en un horno de barro, piedras y leña.
Una característica de las piezas elaboradas en Yucatán es que algunas de ellas tienen un engobe (aplicación de color) de k'ankab, una tierra color rojo óxido.
La producción básica de la cerámica en el Estado consiste en maceteros, vasijas, piezas decorativas y de carácter ceremonial, ligadas a las celebraciones del Día de Muertos o Hanal Pixán (comida de las ánimas).
Los principales sitios donde se producen piezas de alfarería en Yucatán son Ticul, Uayma, Maxcanú, Calkiní, Mama y Dzidzantún. en Mérida destaca la comisaría de Cholul, donde se crean elaboradas piezas en cerámica.
Fuente: Mérida artesanal, Segunda edición 2005.
Ayuntamiento de Mérida