Ciudades coloniales

Recorrer las principales ciudades de Yucatán es contemplar un pasado lleno de historia y colorido, es ver un presente que conjuga modernidad y tradición, encontrar gente buena y noble dispuesta a guiar al visitante por sus silenciosas calles y presumir orgullosos las tradiciones y costumbres de cada lugar. Visitar Yucatán, significa un retorno satisfecho, significa encontrar el lugar ideal y compartir con todos la belleza sin igual y propia de cada lugar, de cada ciudad.



Izamal

La ciudad de las tres culturas: maya, española y mestiza, se pinta sola. Todos los edificios de esta pequeña ciudad son amarillos. La capa de este tono refulgente emana de la cúpula del convento franciscano que en este lugar fundó Fray Diego de Landa, y que en 1623 se instituyó para la veneración de la Purísima Concepción de la Virgen María. La imagen de María es venerada en este santuario por todos los yucatecos desde hace más de 50 años como la Virgen de Izamal, a la que consideran reina de Yucatán. Los asentamientos prehispánicos localizados en Izamal se erigen encima de los cerros que circundan el centro de esta comunidad, conocida como "la ciudad de los cerros".


Valladolid

La ciudad de Valladolid se localiza al oriente del estado, muy cerca de Chichén Itzá, y es prácticamente el punto intermedio entre Mérida y Cancún, condición que ha propiciado un desarrollo económico importante para la zona por el flujo continuo de turismo.
Los elementos arquitectónicos coloniales que caracterizan a Valladolid se pueden identificar muy fácilmente gracias al cuidado con que se han rescatado y remozado un gran número de fachadas y calles, así como en los edificios públicos principales, tales como los conventos, el Palacio Municipal y la Catedral. El intenso dinamismo de los habitantes de Valladolid genera expectativas sobre las comunidades que rodean a la ciudad, visitarlas significa el encuentro con las más antiguas tradiciones del pueblo maya.


Maní

Se localiza a 40 minutos de Mérida en la carretera que conduce al sitio arqueológico de Mayapán, esta se caracteriza por una calidez especial en su trato. Para ellos es un privilegio recibir al visitante y ofrecerle uno de los platos tradicionales de la gastronomía yucateca: el Poc-chuc, que consiste en carne de puerco asada a las brasas, servida con salsa de tomate, cebolla curtida, frijoles y tortillas hechas a mano. Los restaurantes de Maní son famosos por el exquisito sazón que le ponen a ésta y otras comidas de la suculenta cocina popular.
Otra peculiaridad admirable es su singular convento, cuya monumentalidad arquitectónica destaca sobre todo en su interior por los valiosos retablos de madera que visten el templo, y sumamente admirable resulta también la sobriedad de los muros, escaleras y cuartos destinados a los frailes españoles que se establecieron aquí en la época colonial. En los alrededores de la plaza principal hay centros artesanales de ropa bordada a mano que son muestra de la sensibilidad y sencillez de su gente.