Las Bombas

La bomba es a nuestro juicio: un chispazo de ingenio que provoca un estallido de alegría.
"Cuando durante el baile –nos dice Pacheco Cruz- alguien decía en voz alta ¡Bomba!, la música se detenía, un bailador recitaba a su pareja un cuarteto un buen chiste o humorada (ingeniosa) que causaba hilaridad o aplausos; por dentro de la buena moral y sin salirse de los límites de la decencia; el verso lo recitaba en el idioma maya toda vez que se trataba de un baile popular".
La bomba es a nuestro juicio: un chispazo de ingenio que provoca un estallido de alegría. En la actualidad se dice en español y adopta la forma de una estrofa octosilábica rimada; generalmente es una cuarteta, aunque ocasionalmente puede tener más pies de versos. La bomba, originada en España, no es exclusiva de Yucatán.
Hemos tenido oportunidad de escuchar a bailadores de Puerto Rico gritar ¡bomba! En medio de sus bailes populares e igualmente se interrumpe la música y un bailador se adelanta y recita una estrofa. Sabemos también que en Cuba el bailador de fines de siglo pasado hacía interrumpir el desarrollo melódico del tradicional zapateo cubano (considerado como el bailo típico de la isla caribeña y escrito en compás de 6x8) para intercalar una décima, improvisada casi siempre, en homenaje a su "adorada criollita".
En el tomo IV de la Enciclopedia Yucatanense leemos que "en el transcurso de una pieza uno de los asistentes lanza fuertemente esta exclamación: ¡Bomba!, entonces la música se suspende y cada bailador debe cortejar a su pareja mediante una estrofa que declama en voz alta; a veces la bailadora contesta en igual forma de piropo. La bomba puede ser de carácter descriptivo en cuanto a las cualidades personales o vestidos que adornan a la aludida, o reviste el tono de guasa, choteo o broma. El carecer de las bombas yucatecas es, sin embargo, habitualmente comedido".
"La voz ¡bomba! Proviene de costumbre española similar a la aquí apuntada pero debe reconocerse que dicha exclamación ha tomado carta de naturalización en las vaquerías yucatecas, de donde se ha extendido después por varias regiones de la costa del Golfo de México". Al finalizar el recitado la concurrencia grita ¡Bravo! Y continúa la jarana.

Tomado del libro: "Costumbres de Yucatán" de Luis Pérez Sábido.
1a Edición Mérida Yucatán 1981. Capítulo VII pág. 68-70





Bomba Yucateca

En esa boquita en flor
que te ha regalado Dios,
no hay ningún labio inferior,
son superiores los dos.

Quisiera ser el mecate
de tu leña mi tesoro,
para tenerte amarrada
y decirte que te adoro.

Dices que soy cabezón
y es muy grande tu franqueza
si así tengo la cabeza
cómo tendré el corazón

En la esquina de tu casa
hoy martes te volví a ver,
seré tonto linda hermosa
si hoy no te invito a comer.

El: Quisiera volverme el suelo
que pisa tu taconeo
y así mirar lo que creo
no se mira ni en el cielo
Ella: Estás loco o por ahí vas
para que quieres ser suelo
lo que quieres ver tontuelo
tiene puesto antifaz.

¡Mare! Qué linda estás
cuando te miro de lado
pero más bella estarás
con el vestido escotado.

El: Quisiera casarme contigo,
¿pero con qué te mantengo?,
nomás que comas zacate
como la mula que tengo
Ella: No me la puedo comer,
porque me duele la muela,
si no te la comes tú,
que se la coma tu abuela

Al pasar por tu casa
me ladraron los perros,
quise agarrar una piedra
y se me embarraron... los dedos.