Luego de la fundación de la ciudad de Mérida en 1542 y de nombradas sus primeras autoridades, se hizo el reparto y adjudicación de los solares entre vecinos de acuerdo con el plano propuesto por El Adelantado Francisco de Montejo, quién reservó para sí toda la manzana del costado sur de la plaza. Poco tiempo después Francisco de Montejo ''El Mozo '' por ordenes de su padre, construye lo que sería la morada de los conquistadores, obra que concluye en 1549, siendo precisamente el hijo del conquistador, quien habita principalmente la casa, pues '' El Adelantado '' fallece en el año de 1543 en España.
Con la muerte del conquistador la casa queda en propiedad de su hijo, y al fallecer éste, su viuda doña Andrea del Castillo adquiere el predio. Antes de fallecer doña Andrea establece en su testamento que la casa no podrá ser vendida sino transferida a su descendencia, instituyéndose así el Mayorazgo de los Montejo sobre la casa, que habría de durar hasta febrero de 1832, pues después de pasar la casa en propiedad de la descendencia de Juan Montejo y del Castillo, en 1761 pasa a la descendencia de su hermana Francisca de Montejo y en el año ya citado la adquieren por preve tiempo primero la Sra. Teodosia Robertos y luego el Sr. Pedro Casares y Armas. En fecha no precisada, posiblemente a fines de 1839 la casa la compra el Sr. Simón Peón y Peón y tras su fallecimiento en 1869 queda en propiedad de su esposa y luego de su hijo José María Peón Losa. En 1914 hereda la casa la Sra. María Euduvigis Peón y Peón la cual estaba casada con el Ing. Manuel de Arrigunaga y Gutiérrez, quien en los primeros años del presente siglo reformó la fachada de esta casa colonial, dejándola como hoy se ve.
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En el portal se puede admirar, en la parte superior, el escudo de armas de los Montejo y a dos guerreros españoles, en actitud vigilante, que descansan sobre las cabezas de indios vencidos. En la parte inferior se tiene un cuadrado perfecto con elementos ornamentales simétricos y finas columnas corintias de fuste acanalado; sobresaliente en su parte central, se tiene una ménsula en forma de púlpito que sostiene el balcón de la parte superior. El estudio técnico del pórtico delata que la parte baja es obra de mano europea y la alta de más reciente ejecución indígena. El resto de la casa sufrió modificaciones al gusto de sus propietarios y de las épocas.
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